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martes, 29 de marzo de 2011

Un chiste para romper el hielo

Un tío va al médico y le comenta: - Doctor, tengo el siguiente problema: cuando hago el amor con mi mujer, me da la impresión de que no siente nada. Algunas veces incluso se duerme... ¡figúrese!. - Eso tiene una explicación científica. Algunas mujeres cuando se excitan se acaloran tanto, que les es imposible sentir nada. Trate de hacerle el amor y abanicarla al mismo tiempo. - ¡Gracias, Doctor!. Y esa noche así lo hizo, pero cuando atendía al abanico, no atendía a lo otro. Así que contrató a un negro para que la abanicase, mientras él le hacía el amor. - Dale, negro. ¡Abaníca!. ¿Sientes algo ahora, mi amor?. - No, nada. - ¡Más fuerte, negro!. ¡Carajo!. ¿Y ahora, cariño?. - Nada, nada... - A ver, negro. Dame para acá el abanico y tú dale a ella. El negro se pone encima de la mujer y empieza con lo suyo, mientras el marido la abanicaba. - ¿Y ahora, amor, sientes algo?. - ¡¡¡Sííííí... ahora sííííí... ahhhh... AHHHH...!. - ¿Ves, negro?. ¡Así se abanica!.

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Jake Simms
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